Reseña Crónicas de Atopía

Ediciones B nos ha entregado una de sus últimas novedades, Crónicas de Atopía de Matthew Mather. Como buen libro de ciencia ficción, explorará en detalle las posibilidades y consecuencias de los avances tecnológicos. En un mundo en que la interfaz cerebro-máquina se ha perfeccionado, la realidad virtual y la realidad aumentada son cosas cotidianas, ya ni siquiera es necesario estar inmóvil para disfrutar de un paseo virtual, ya que nuestro “asistente personal virtual” se encargará de manejar nuestro cuerpo real y llevarlo de la casa a la oficina mientras nosotros paseamos por un parque de Madrid. Sin embargo, la habilidad de controlar totalmente los sentidos nos lleva a explorar más posibilidades ¿Qué tal si ya no quieres ver publicidad en la calle?¿o basura o muros rayados?¡Incluso dejar de ver a otras personas! Esta especie de Realidad Reducida es posible gracias a la tecnología desarrollada en Atopía, una ciudad-estado que flota en el Pacífico, cerca de las costas de un Estados Unidos muy decaído económicamente, en un mundo desgastado debido las guerras por los recursos naturales.

El libro está dividido en seis partes, cada una con su propio protagonista, pero todas ocurren simultáneamente dentro de la historia. Cada personaje tiene una relación distinta con la tecnología y con la ciudad de Atopía, por lo que cada uno aportará una perspectiva muy diferente sobre la trama general del libro. Sin embargo, a medida que avancemos veremos cómo algunas cosas, que en principio parecían no estar muy relacionadas, nos van llevando al desenlace final que unirá los seis relatos. El estilo de la narrativa va cambiando para adaptarse a las características de cada personaje, y si bien esto podría considerarse que le aporta cierta riqueza al relato, por momentos hará que algunos de los personajes lleguen a ser no del todo agradables y querremos pasar rápidamente a la siguiente parte.

atopia pequeño

Si bien el principal elemento conductor de la historia está relacionado con la tecnología de control neural, el autor nos va presentando otros detalles tecnológicos que forman parte del mundo: predicción y control del clima, edificaciones submarinas, ciudades que flotan en el mar, armamento avanzado, incluso la predicción del futuro, entre otras. Todos estos elementos contribuyen a la construcción de un futuro posible muy detallado, que como contraparte, en ocasiones vuelve demasiado lento el relato al detenerse en detalles no tan relevantes como elementos del paisaje, vestimentas, o hasta acciones cotidianas.

En conclusión, una lectura muy interesante que nos muestra los posibles alcances de una tecnología que cambiará para siempre el mundo de Atopía y que a nosotros nos lleva a plantearnos nuevas posibilidades. Cuando ya parecía que habíamos imaginado todas las utopías y distopías posibles y que todas las sagas volvían a contar una y otra vez la misma historia, es grato encontrarse con elementos novedosos y relatos que escapen del arquetipo del héroe atormentado.

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