[RESEÑA]: SABOR A MUERTE

r1lufpiEncargado de investigar los casos especiales, el comandante Adam Dalgliesh llega a la sacristía de una iglesia donde se encuentran dos cuerpos, un barón y un vagabundo. En condiciones normales, el caso se cerraría con el veredicto de asesinato y suicidio, pero Dalgliesh y su equipo buscan a un doble asesino.

La unión en la muerte de dos personas de mundos tan distintos obliga al equipo policial a introducirse en el mundo de la nobleza inglesa que se cruza con la pobreza que se vive en la parroquia donde aparecieron los cuerpos. Los pactos de silencio, la protección de los secretos familiares y políticos, los odios de clase van emergiendo lentamente sin que se avizoren los quiebres.

En un lento proceso que saca al lector de los ritmos vertiginosos y le permiten escudriñar también en como el enfrentarse a una muerte afecta la vida de los encargados de investigar, PD James nos deja meternos en la mente de Dalgliesh y su equipo, en sus conflictos internos, en sus propios roces, búsquedas y temores.

Sabor a Muerte es un libro para leer lentamente, hay que resistir las ganas de saltar páginas para llegar al final y saber quién es el asesino. Créanme, la paciencia será recompensada porque el desenlace es trepidante pero requiere de la espera. Necesita digerirse y siempre quedarán preguntas abiertas: ¿qué experiencia finalmente gatilló la presencia del barón esa noche en esa iglesia?

“Sabor a muerte” (1986) es el séptimo título de la serie Adam Dalgliesh de la escritora inglesa P.D. James (Phyllis Dorothy James White, baronesa de Holland Park). Conocedora del mundo policiaco por su trabajo en el Departamento de Criminología del Ministerio de Asuntos Exteriores inglés, P.D. James, nacida en 1920, comenzó a escribir relativamente tarde y publicó su primera obra en 1963, siendo el policía Adam Dalgliesh, su personaje más famoso.

Los y las amantes de la novela policial agradecemos una obra bien escrita, entretenida, con personajes que logran llegar a ser entrañables: Dalgliesh, Miskin y su abuela, el colorín Massingham, el pequeño Darren y su relación con la solterona de la parroquia, el padre Barnes… quien sabe por qué estuvo Sir Paul Barowne en esa iglesia… al final Dios escribe derecho sobre líneas torcidas.